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Aquí va el contexto

Calor extremo en Mexicali: ¿hasta dónde llega la responsabilidad del gobierno y dónde empieza la nuestra?

El calor extremo ya ha provocado muertes y cientos de emergencias en Baja California. ¿Qué corresponde al gobierno, a los empleadores y qué debemos hacer nosotros?

Publicado: julio 27, 2026 · 4 min de lectura · Por admin
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En Mexicali vivimos con calor todos los años, pero eso no significa que debamos normalizar sus consecuencias.

Durante julio, el noreste de Baja California volvió a registrar temperaturas superiores a los 45 °C. Además, la Secretaría de Salud reportó 12 fallecimientos confirmados relacionados con las altas temperaturas en Baja California, mientras Mexicali alcanzó registros de hasta 48 °C. Un caso posterior todavía podía aumentar la cifra, pero requería confirmación sanitaria.

El calor extremo es una emergencia real. Sin embargo, hablar del problema únicamente para exigir que el gobierno lo resuelva todo también sería simplificarlo.

Lo que sí corresponde a las autoridades

El gobierno tiene la obligación de alertar oportunamente, habilitar espacios de resguardo, mantener puntos de hidratación, atender a personas en situación vulnerable y coordinar los servicios de emergencia.

También debe vigilar que quienes trabajan al aire libre cuenten con agua, sombra, pausas y condiciones razonables. No puede permitirse que alguien continúe laborando con síntomas de agotamiento solo porque “así es el trabajo”.

De enero a julio, la Cruz Roja de Mexicali había atendido 208 emergencias relacionadas con el calor, entre deshidrataciones, agotamiento y casos más graves. Durante algunos días, estas atenciones representaron entre 20 % y 30 % de sus servicios.

Las autoridades no pueden controlar la temperatura, pero sí pueden reducir el riesgo, informar con claridad y proteger especialmente a quienes no tienen forma de resguardarse por sí mismos.

Pero el gobierno tampoco puede resolver cada necesidad particular

Reconocer la responsabilidad pública no significa esperar que una autoridad llegue a impermeabilizar cada casa, compre refrigeradores, pague todos los recibos de electricidad o sustituya el ingreso de quien decide no acudir a trabajar.

Las familias también tenemos una responsabilidad.

Vivir en Mexicali significa saber que el verano llegará. Dentro de nuestras posibilidades, debemos anticiparnos: revisar los aparatos de refrigeración, darles mantenimiento, sellar filtraciones de aire, colocar sombra, mejorar poco a poco el aislamiento de la vivienda y organizar el gasto eléctrico de los meses más difíciles.

No todas las personas cuentan con los mismos recursos, y sería insensible ignorarlo. Pero también es cierto que algunas medidas dependen más de la previsión que del dinero: conocer los síntomas del golpe de calor, revisar a familiares mayores, mantener agua disponible y no exponernos innecesariamente porque creemos que “aguantamos”.

Los empleadores también tienen responsabilidad

Entre el gobierno y el ciudadano existe un tercer actor: los empleadores.

Una persona puede necesitar trabajar aun cuando la temperatura sea extrema. No siempre tiene la libertad de quedarse en casa, modificar su horario o detenerse cuando comienza a sentirse mal.

El IMSS recomienda que quienes laboran bajo el sol beban agua con frecuencia, realicen pausas en lugares frescos y trabajen, cuando sea posible, durante las horas menos calurosas. También advierte que el calor puede disminuir la concentración y aumentar el riesgo de accidentes.

Estas recomendaciones no deben quedarse únicamente en manos del trabajador. Las empresas y patrones también deben garantizar que realmente puedan cumplirse.

Responsabilidad compartida, no culpas fáciles

No todo puede atribuirse al gobierno. Tampoco puede responsabilizarse solamente a quienes sufren las consecuencias.

Hay personas que pueden preparar su vivienda, administrar mejor su consumo y prevenir riesgos. Hay otras que viven en condiciones donde incluso comprar agua, pagar electricidad o dejar de trabajar representa un problema.

Las políticas públicas deben concentrarse en quienes tienen mayor vulnerabilidad. Quienes sí contamos con medios para protegernos también debemos asumir nuestra parte y no esperar que todas las soluciones lleguen desde una oficina.

El gobierno no puede resolverlo todo, pero tampoco puede limitarse a publicar recomendaciones.

Y nosotros no podemos exigir respuestas mientras ignoramos las decisiones que sí dependen de nuestra casa, nuestra familia y nuestros hábitos.

Aquí va el contexto

El calor extremo en Mexicali es una responsabilidad compartida.

A las autoridades les corresponde prevenir, atender y proteger. A los empleadores, ofrecer condiciones seguras. A los ciudadanos, prepararnos dentro de nuestras posibilidades y tomar en serio los riesgos.

Sobrevivir al verano no debería depender únicamente del dinero, pero tampoco puede depender únicamente del gobierno.

Fuentes consultadas

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