La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Mexicali informó que retiró alrededor de mil 280 toneladas de residuos del Dren Colector del Norte, como parte de una jornada intensiva de saneamiento dentro de su Programa Permanente de Limpieza de Drenes.
De acuerdo con la información oficial, se intervinieron 600 metros lineales del cauce y se recolectaron aproximadamente 800 metros cúbicos de azolve, basura y otros desechos que estaban obstaculizando el flujo del agua.
La cifra no es menor. Al contrario: vuelve a exhibir un problema que en Mexicali se repite demasiado.
Sí, la autoridad tiene la obligación de limpiar, dar mantenimiento y conservar funcionando la infraestructura pluvial. Pero también hay una realidad incómoda: esa basura no llega sola al dren.
¿Por qué importa esta limpieza?
CESPM explicó que estas acciones buscan conservar la capacidad hidráulica de los drenes, disminuir el riesgo de taponamientos y reducir la posibilidad de inundaciones durante lluvias o aumentos en los escurrimientos.
Además, la limpieza ayuda a eliminar focos de contaminación, prevenir afectaciones al medio ambiente y proteger la salud de las personas que viven cerca de estas zonas.
Es decir: no se trata únicamente de que “se vea feo” o de un tema de imagen urbana. Cuando un dren se llena de residuos:
- se reduce el paso del agua;
- aumentan los riesgos de taponamientos;
- se favorecen malos olores y contaminación;
- crece la posibilidad de encharcamientos e inundaciones.
Limpiar es obligación; no ensuciar también es responsabilidad
Aquí es donde entra la parte que muchas veces evitamos decir.
La CESPM debe limpiar, sí. Para eso existe, para eso hay personal, maquinaria y presupuesto. Pero eso no significa que podamos tratar drenes y canales como si fueran basureros abiertos.
Llantas, muebles, escombro, bolsas, ramas y desperdicios no aparecen por generación espontánea. Alguien los arroja, alguien los abandona o alguien permite que terminen ahí.
Y al final, todos pagamos las consecuencias:
- con más gasto público para volver a limpiar;
- con mayor riesgo de inundaciones;
- con afectaciones al entorno;
- y con una ciudad que parece avanzar un paso y retroceder dos.
No todo se resuelve con maquinaria
Retirar mil 280 toneladas de residuos suena fuerte, y lo es. Pero también deja una pregunta inevitable:
¿Cuánto tiempo pasará para que ese espacio vuelva a llenarse si seguimos haciendo lo mismo?
La respuesta no depende solo de la autoridad.
También requiere responsabilidad ciudadana: no tirar basura en la vía pública, no abandonar escombro ni muebles, respetar los mecanismos de recolección y reportar tiraderos clandestinos cuando existan.
Porque si cada jornada de limpieza termina compensando el descuido de otros, entonces el problema nunca se corrige de fondo.
Aquí va el contexto
La limpieza del Dren Colector del Norte demuestra que sí se están realizando trabajos de mantenimiento importantes.
Pero también evidencia un problema igual de claro: no basta con limpiar si como ciudad seguimos ensuciando.
La autoridad debe mantener la infraestructura pluvial en condiciones adecuadas. La ciudadanía debe dejar de usar drenes y canales como depósitos de basura.
Limpiar es obligación del gobierno. No ensuciar es responsabilidad de todos.
