México y China reafirmaron este lunes su intención de mantener y ampliar la relación bilateral durante una reunión en Beijing entre el secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Roberto Velasco, y el canciller chino Wang Yi.
El encuentro ocurre en un momento particularmente sensible para México: mientras el país mantiene una profunda integración económica con Estados Unidos y Canadá, también busca conservar márgenes de cooperación con China, una de las principales economías y potencias comerciales del mundo.
Durante la reunión, Wang Yi aseguró que Beijing respalda a México en la defensa de su soberanía, seguridad e independencia y sostuvo que la relación entre ambos países “no está dirigida contra terceros y no debe verse afectada por terceros”.
La frase resulta relevante por el contexto internacional, aunque el gobierno chino no mencionó expresamente a Estados Unidos.
México busca mantener relaciones en varios frentes
China considera a México un socio estratégico integral y ha señalado su interés en ampliar la cooperación política, económica y en otras áreas.
Días antes de la visita, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino explicó que el encuentro serviría para intercambiar posiciones sobre asuntos bilaterales e internacionales y profundizar la cooperación entre los dos países.
Para México, la relación con China presenta oportunidades, pero también exige equilibrio.
Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial mexicano y buena parte de la industria nacional está integrada a cadenas productivas de América del Norte. Al mismo tiempo, empresas mexicanas importan de China maquinaria, componentes, electrónicos, bienes de consumo y numerosos insumos utilizados posteriormente en la producción nacional.
Esto significa que la política comercial mexicana no se desarrolla únicamente entre dos opciones —Estados Unidos o China—, sino dentro de una red de relaciones económicas que frecuentemente se cruzan entre sí.
Una frase que debe leerse con cuidado
La referencia de Wang Yi a que la relación no debería verse afectada por “terceros” puede interpretarse dentro de la creciente competencia entre China y Estados Unidos.
Pero afirmar que fue un mensaje dirigido específicamente al gobierno estadounidense iría más allá de lo que se dijo públicamente.
Lo comprobable es que China expresó su intención de mantener una relación bilateral con México basada, según su propio comunicado, en la autonomía de ambos países y sin condicionamientos externos.
También agradeció la posición mexicana respecto al principio de una sola China, que México ha mantenido durante décadas.
México está en una posición particularmente delicada
La geografía y la economía hacen que la relación con Estados Unidos sea difícilmente comparable con cualquier otra.
México comparte más de tres mil kilómetros de frontera con ese país y participa junto con Estados Unidos y Canadá en uno de los bloques productivos más integrados del mundo.
Pero eso no impide que mantenga relaciones comerciales, diplomáticas y de inversión con otras potencias.
Precisamente ahí está el reto.
En un momento en que Washington y Beijing compiten por cadenas de suministro, tecnología, inversiones y mercados, países como México tienen que decidir hasta dónde pueden ampliar su relación con uno sin alterar la relación estratégica que mantienen con el otro.
La visita de Velasco a Beijing no representa por sí misma un cambio de rumbo en la política exterior mexicana.
Sí confirma, sin embargo, que México pretende conservar canales abiertos con China aun dentro de un escenario internacional cada vez más marcado por la competencia entre las dos mayores potencias económicas.
Y probablemente esa sea la parte más importante del encuentro:
México seguirá teniendo que hacer negocios con ambos, aunque entre ellos cada vez haya más diferencias.
