Baja California tiene en marcha y en planeación una serie de proyectos que abarcan algunos de los temas que más afectan la vida diaria: agua, vivienda, salud, educación, energía e infraestructura.
Durante la visita presidencial del 20 de septiembre se presentó una agenda de inversiones y obras para distintos municipios del estado, con proyectos que buscan ampliar servicios y atender necesidades que llevan años acumulándose.
Uno de los más importantes es la Planta Desaladora de Playas de Rosarito, que ya trabajamos por separado y que busca reforzar el abasto de agua para Tijuana y Rosarito.
Pero no es la única.
También continúan las obras para el saneamiento del Río Tijuana, la tecnificación del Distrito de Riego 014 Río Colorado, proyectos de infraestructura hospitalaria y educativa y acciones para fortalecer el suministro de energía en la región.
En vivienda, la meta anunciada para Baja California es de 80 mil 880 nuevas viviendas, además de la reestructuración de créditos para más de 238 mil familias.
Eso puede significar oportunidades para familias que buscan acceder a una vivienda o que actualmente tienen créditos difíciles de pagar.
En educación también se ha ampliado la infraestructura.
En Tijuana ya opera la Universidad Nacional Rosario Castellanos, con más de 2 mil 150 estudiantes, y se contemplan nuevos espacios y ampliaciones de bachillerato para atender a más jóvenes.
En salud, la agenda incluye fortalecimiento de servicios e infraestructura en Tijuana, Ensenada, San Quintín, San Felipe, Playas de Rosarito y Mexicali.
Y en Mexicali, uno de los proyectos importantes es el fortalecimiento energético mediante la Central de Ciclo Combinado González Ortega, además del programa Techos Solares para el Bienestar, pensado para ayudar a reducir el gasto eléctrico de familias durante los meses de calor extremo.
¿Por qué importa todo esto?
Porque muchas veces hablamos de obras públicas como si fueran únicamente cifras enormes en un presupuesto.
Pero detrás de cada proyecto hay algo mucho más sencillo:
más agua disponible,
más viviendas,
más espacios educativos,
más capacidad hospitalaria,
más energía y mejores servicios.
Algunas de estas obras tardarán años en completarse y otras ya están avanzando.
Lo importante es que Baja California tiene actualmente una cartera amplia de proyectos destinados a atender necesidades muy concretas de una población que sigue creciendo.
